Un experimento:
Hay que coger 3 lentejas e introduzcirlas en 3 vasos transparentes idénticos y se numeran con 1,2,3. Se colocan los vasos en un mismo lugar, que tengan las mismas condiciones de ventilación, luz. A la lenteja nº1, se le dicen palabras de desprecio y desagradables. A la nº2, se le dicen palabras de afecto y cariño. Y con la nº3 procederemos con indiferencia o lo que es lo mismo la ignoraremos. Pasados unos días, entre 1/2 semanas, y actuando de la manera indicada con una frecuencia de al menos 3 veces al día, comprobaremos los resultados. La lenteja nº1 tendrá agua sucia y enmohecida, y su germinación será deficiente. La nº2 se hallará en un agua limpia y su germinación será sana y buena. La nº3 tendrá una evolución intermedia, que tenderá a a parecerse a la del vaso nº1. Yo no lo he realizado nunca, pero os animo a que lo llevéis a cabo y nos déis cuenta del resultado.
Si soís capaces de realizarlo y funciona, entonces, os sorprenderán tremendamente los experimentos de Masaru Emoto y no haréis caso a las feroces críticas que ha recibido.
Os dejo varios enlaces:
El primero explica cuál es exactamente el objeto de su estudio, el segundo tiene que ver con una exposición de sus fotografías y el último le ataca. Luego vosotros decidís. Aunque, os preguntaría antes: ¿A vosotros que os gustaría que pasara con las lentejas? ¿Creeríais en Emoto si funcionara el experimento? Yo os incito a llevarlo a cabo antes de forjaros una opinión y a dejar vuestros comentarios (esos que no dejáis casi nunca
) después, juzgáis a Emoto.
Enlace a crítica: http://matasanos.org/2009/08/21/masaru-emoto-y-sus-cristales-de-agua/

Jueves, 26 de Agosto de 2010 a las 9:03 pm
Nacemos felices?….
Acabo de leer enesta linda web algo sobre la búsqueda de la felicidad. Me ha recordado unos ya lejanos experimentos de neurofisiólogos como Skinner, kluver, LeDoux, etc. Es curioso cómo al estimular diferentes neuronas se obtienen sensaciones placenteras o de cstigo. Realizaron diferentes mapeos, con los puntos placenteros, de castigo y neutros, Son bastante parejos…sin embargo ahora sabemos más. En realidad existe un sistema endógeno que mantiene un tono placentero en nuestra vida, ya desde la etapa fetal. Me resulta curioso porque las cosas han podido ser distintas…imaginemos un tono vital en el que predominase el estímulo endógeno de las zonas de castigo…sería terrible la sola existencia. No sé la razón exacta (si la hubiere) pero unas neuronas nos salvan de una segura agonía y ellas necesitan de nuestros mimos, sin ellas un dulce lazo se desvanece.
Un beso para Blanca y mi reconocimiento a tan linda web. Martín Aldasoro
Miércoles, 1 de Septiembre de 2010 a las 10:26 pm
Martín! Qué alegría verte… Tú sí sabes mimar el lado más dulce de la vida. Te envío un beso tan grande como la alegría que me ha dado leerte. Muak